viernes, 9 de diciembre de 2011

Intento seguir mi vida


Entero,  como me viste la última vez. Igual que siempre…
La misma sonrisa inequívoca, gracejos, expresiones de adolescente autocomplaciente
Nada cambia…
Pero en algún lugar de mi ser, ese que no está en presente en la carne.
Media vida me falta, el rompecabezas de lo que eras vos…
Y yo, me puedo ver, en el espejo de mis proyecciones…
Como  si el alma fuese una de esas muñecas “mamá”
abandonadas en el basurero, de ojos inexpresivos
Cabello desgreñado al aire, apuntando en todas direcciones
Mugre en ristre, tirada en el suelo, da la impresión de abandono
Si existe mi alma, así esta,  en el depósito de la decepción.

¿Decepción de qué? No esperaba menos de vos, de tus emociones
Juramentos de amor, lanzados al aire, fui yo quien te abandoné, cierto.
Y parece no ser justo el reclamo, pero  hiciste el milagro de dividir mi cuerpo en dos.
Una pareja de opiniones encontradas que se disputan día y noche…
El que creía en ti, y quería que tú fueras valiente, y la razón pura y la lógica.
Cuando se está enamorado, la lógica equivale a una anciana en fiestas de quince.
Nadie la escucha, ni la quieren ver,  todo el mundo la ignora, aunque ella  pague la celebración.

Me quedé tan vacio sin vos, Mi mundo es ahora, una sinfonía de notas dispersas.
Que no terminan, sin tensión ni reposo, como la nada misma.
La belleza del mundo ahora para mí es vista desde los ojos de la luna.
No vuelvas, ya no podemos estar juntos, solo devuelveme el alma.
esa que te dejé, el dia en que te entregué esa carta de Adios.


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