Debe ser gracioso leer esto de un hombre, pero los machos, los fuertes, los cochinos, los groseros, los varones, viriles, parados en la raya, y toda la carreta necesaria, también necesitan ser escuchados, ese no es un privilegio único e inalienable de una mujer, ¿porque tienen los hombres que atragantarse con sus problemas y sentimientos? eso no hace menos varón a nadie, o sea que el privilegio de ser escuchado se da solo si se tienen curvas pronunciadas o una figura deliciosa, eso no solo es sexista, sino degradante.
No necesita entonces este cromosomas XY sentir solidaridad en algunos casos, o comprensión ante ciertas circunstancias en la vida, "aguante que usted es machito" ¿acaso ser macho es ser un perro sin derecho al dolor? falta que los marquen con fierro de ganado y que duerman en galpones, mi clarisima critica va proyectada a la reciprocidad, esa que muchas personas desconocen, alimentadas de los estereotipos sociales, del claro y marcado machismo que llevan algunas mal llamadas feministas que luchan por la equidad, o quizás por pasarle por encima a un varón hay algo claro, si ellas no deben ser el piso de los varones, tampoco ellos tienen porque serlo, eso es equidad, están equilibrados.
A usted que se alista para recibir la realidad, y dejar las faldas de mamá, quien muere primero es el varón a tiros, a machete, en un robo, en una guerra, no se espera mas de usted que sea un burro de carga, o un perchero con "guevas" sus logros jamas serán alabados, entiendanlo, si logra algo, es que usted es hombre, no tiene nada de raro, este texto recalcitrante va dirigido hacia una sola cosa, ya sáquense ese estúpido ismo de la cabeza, quítense esa maldita costumbre de creer que todo lo que no es femenino, es masculino, el único homosexual es el que gusta de acostarse con otros hombres, todos los hombres tienen una parte de femenino, por así decirlo, y no se refiere mas que a esa necesidad de expresar emociones, recibir amor y apoyo, de ser vulnerables cuando es necesario, y de alegrarse con los pequeños detalles de la vida, y porque no, de sentirse asustados ante el gran vacío que representa este camino.






