Y así comenzó una historia, antes de poder graduarme ya aparcaba carros, fotocopiaba libros, trascribia textos, laminaba tarjetas, escuchaba gente por arepas con todo, daba clases de piano a niñas sin interés en dicho instrumento, luego comencé a tocar, a cantar, a trasnochar, a beber, a ensayar, a gozar de los amigos, y a sentirme músico.
Luego recibí el titulo, volví a casa, empapelé el pueblo, me llamaron de una academia, me pagaban por horas, no me alcanzaba el dinero, pero no tenia problemas de dinero, me servia para existir, pero me cambiaron el contrato, me pagaron lo que se les dió la gana, por horas y horas de trabajo, me las ingenie para no regalárselas todas, de lunes a sábado pero estaba bien, hacia lo que quería, me enamoré, ahora si sentía que necesitaba un trabajo de verdad.
Luego me llamaron, una vieja hoja de vida que había olvidado, me pagaron el avión el hotel, el curso, me dieron un puesto administrativo, me sentí superestrella, con un salario mas o menos digno, tenia enemigos ocultos, ningún verdadero amigo, era yo solo contra una corporación, enfermé, perdí el sueño, sentí que iba a enloquecer, y esta vez en serio, renuncié.
Volví al antiguo trabajo, me pagaban lo que se les daba la gana, y esta vez yo ayude a levantar el negocio (para nada), pero me sentía menospreciado, me llamaron, otra hoja de vida que no recordaba haber enviado, me contrataron, pagaban poco, pedían demasiado, y decían que no trabajaba, mi vida pasó de hacer música a llenar papeles y mas papeles, a estudiar pedagogías inútiles pero estaba contento, aparte de ese inconveniente, me dieron mucho para hacer lo que me placía.
Luego concursé para un puesto publico, después de un largo proceso clasifique, escogí una plaza, me la quito uno mas astuto, y menos honesto, me fui para un corregimiento, el trabajo no era duro, pero el amor se me acabó, no había que llenar tantos papeles, pero era muy difícil hacer música, no había conque, a nadie le importaba, me sentí solo, empece a pensar demasiado, enfermé de nuevo, no dormía sentía miedo hasta de mi mismo, me endeudé, me endeudé mas, viajé, me gaste la plata en lo que sea, engordé y engordé, comencé a darme cuenta que ya no era un muchacho, ganaba casi dignamente, pero el dinero no me alcanza mas que para viajar, nadie escucha mis peticiones, nadie alrededor me ofrece una solución escapo cada fin de semana en los ensayos y en los arreglos, me siento de nuevo persona, y no esclavo, un utensilio vacío hombre, si supiera que es mas barato sacrificar todo por un sueño, que entregarse a la indignante facilidad de lo superfluo.
les dedico esta canción...

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