Y su aroma me llega todos los días, tan
real como cada día, iba en su uniforme verde policía al colegio, que
francamente no provocaba mayor cosa, pero era su mirada y su sonrisa lo que me
cautivaba, llevaba tiempo levantándome a esa hora solo por saludarla, mientras
me tomaba el tinto de la mañana, esperando a que llegaran los trabajadores de
la hacienda, ahí estaba esperando el bus escolar, y el "hola" risueño
que siempre me daba, incendiario y seductor, pero no entendía mi atracción
hacia ella.
Un día, saqué mi carro, y la vi parada en
la esquina, ya muy entrada la mañana para llegar a clase, le pregunté si estaba
bien, y me dijo: "no, no ha pasado el bus" me ofrecí a llevarla, y
ella se hizo a mi lado, llevaba una sudadera que le marcaba sus caderas,
y un trasero que quería evitar mirar de frente, solo eran 15 kilómetros,
pasaría rápido, pero en mitad de camino, un camión nos cerró, y ella termino
sobre mí, ante la maniobra que tuve que hacer para salvarnos la vida, entonces
me percate de su respiración, y sus ojos negros mirando los míos, no me había
dado cuenta que la estaba abrazando, al parecer ella no estaba incomoda, fui yo
el que sugirió que era bueno volver a su lugar, la dejé ahí, a la puerta del
colegio.
Una noche de esas, solitarias en el campo,
en el que solo se escucha el "cric" de las cigarras y el croar de las
ranas, alguien toca a mi puerta, era ella, vestida con un traje de falda corta
y escote pronunciado, me dice "buenas vecino, necesito hacer labores de
practica agro aquí, ¿me permite hablar con usted?" yo claramente
perturbado, y preguntándome porque no vino más temprano, y que hacia una
muchachita como ella a la media noche en un chalet solitario, la dejé entrar,
mis ojos se desviaron a sus senos, que no podía haber adivinado en su uniforme
lelo, eran unas enormes gotas de lagrima, que tenían los pezones apuntando
hacia arriba, y se juntaban en su escote haciendo una hermosa curva, ella se
sonrió y yo me avergoncé de verla de tal manera, y la invité a sentarse.
Pero al sentarse, pude ver sus piernas, y
notar su entrepierna, su trasero tenía una hermosa forma de corazón, y su
cintura la hacía ver tan deseable, que jamás hubiera pensado que al verla perdería
la cabeza, a mi lado con las piernas casi al desnudo comenzó a contarme lo que
necesitaba, pero no pude entenderle, hablaba y hablaba hasta que me sujetó del
rostro y me dijo "¿estas entendiendo lo que dije?" yo me quedé mirándola
como un torpe, y su mirada y la mía se entrelazaron, luego ella, siguió
hablando, acercándose mas hacia mí, se dejó caer sobre mi torso, y en ese
momento sentí que una terrible fuerza quería romper mis pantalones, que vergüenza,
no podía disimular el ardor, pero como pude seguí mostrándome insensible a sus
provocaciones que ya me tenían a punto de ser derrotado.
después de una hora donde mi mente no pudo
ordenar un solo pensamiento, y mis ojos no dejaron de recorrerla, al fijarme la
hora, le dije "es muy tarde, ¿no es hora de irte a casa?" a lo que
ella respondió "es cierto, venia también a agradecerte lo que has hecho
por mi" entonces me besó, y le respondí como era, puso sus labios sobre
los míos con tal violencia que golpearon los míos, pero en lugar de dolor,
sentí excitación, y aunque manó sangre de ellos, nos seguimos besando, ya no
pensaba, era un animal, y ella, había venido expresamente a despertar aquella
bestia dormida dentro de mí.
Se sentó en mi regazo, abrió las piernas y
pesos sus pechos sobre los míos, yo la tome de la cintura y le subí la falda,
haciendo contacto pelvis contra pelvis, ella ahogada por la excitación, comenzó
a rebotar fuerte contra mí, y mi dolor no se comparaba con el placer, estaba
por venirme, entonces mi pene salió de mis pantalones por el roce constante de
los dos cuerpos, y ella lo asió con su mano como una palanca, lo acarició, yo mordía
sus labios de rabia y de placer, cuando corrió un poco su interior, y la
penetré, así vestidos en medio de la sala, a luz puesta, y tan tarde en la
noche, no se me ocurrió pensar que sus padres podían estar buscándola, solo
seguimos en va y viene de la cabalgata que ella como amazona me brindaba, nos
abrazamos sudorosos, mientras ella decía "había deseado esto hace rato,
desde que te vi, supe que tú eras para mi" yo la callé con un beso y cerré
sus ojos, la acosté boca arriba, y en medio de sus pantis mojados puse mi
lengua para saborear el sabor de su coño, que hermoso contacto tenía con sus
labios y su clítoris, pero esta vez no me detuve solo ahí, sino que recorrí la
comisura de sus nalgas con la lengua, ella gritó de placer, tan fuerte, que en
toda la vereda debieron escuchar nuestra copula, yo entraba y salía sin parar,
y ella se sujetaba de sus senos y me acariciaba la cabeza, besé el agujero de
su culo con vehemencia, y ella me enterraba con sus manos, pidiendo más,
entonces me dijo apartando sus nalgas y abriendo el agujero de su culo
con los dedos "ven, sé que lo deseas, y yo esta noche lo anhelo"
entonces mi glande brincó más fuerte, y ella pareció cerrar los ojos, cuando
comenzó a entrar, al principio duro, pero luego mi pene se abrió como un paracaídas
dentro de su trasero, y ella gimió, que hermoso era ver las redondeces de ese
trasero en forma de corazón tragárselo todo, y fue ella quien comenzó a
moverse, de arriba a abajo, en círculos, y a gemir, sus tetas habrían crecido
unos centímetros mas, y sus gritos desaforados pudieron haber despertado toda
la vereda, yo hace rato había perdido la conciencia, y ella me empujo más hacia
su interior, me susurraba cuando mordía mi oreja "más duro, dale más duro,
esta noche es nuestra" y yo sentía que no podía mas, entonces se puso
encima mío, y de nuevo se clavó en mi pene, centímetro a centímetro, de con la
ropa empapada por sudor, grito "quiero tu leche amor" la agitación
fue tan fuerte que el sofá en el que estábamos se partió pero el frenesí de la
locura no paró, y justó en ese momento, me vine dentro de las entrañas de una
desconocida, a la que solo había saludado un par de veces, ella siguió, aunque
mis huevos estaban secos de la cantidad de leche que había soltado, nos
quedamos dormidos esa mañana, ella no fue al colegio, y mis empleados no
llegaron, en vez de una taza de café sentí su cálida boca succionando mi
miembro, y es así como nos levantamos cada mañana.