No es mas que un hombre en estado salvaje, no domestico, Como el lobo del perro, lleva la contraria por llevarla, o en uso de sus facultades cuestiona la utilidad de las normas, muere de ansiedad encerrado, prefiere el duro suelo para dormir, prefiere la noche para vivir, prefiere el frío para sentir, El Ocioso sabe para que es vivir, y muere viviendo, mientras otros tantos mueren solo en el intento.
La mugre, el fétido olor a cochambre es su irrupción violenta sobre la norma, el hombre empacado y listo para ser vendido como producto, en cualquier estantería, le llaman desechable, pero nunca estuvo a la venta, desechables aquellos de quienes puede prescindirse a merced del deseo, de estos, la sociedad no puede prescindir.
No tiene el cabello en regla, porque su cabeza es una maraña de preocupaciones fundamentales, si es que las tiene, esta en esencia, en contacto con lo básico, con el hambre, con el dolor, con las pulsiones, y aun así, vive, mientras preocupado, neurótico y enajenado el ejecutivo lo mira con horror, camino de afán como siempre para su trabajo, mirando el reloj mientras apura el paso, lamentandose por trascendentales nimiedades.
El Vago ríe desdentado, y aun le encuentra sentido a la vida, desde la miseria, lo brutal, lo nauseabundo, desde la selva de mierda que es la ciudad, es un ser subhumano que ha superado la humanidad, el sobreviviente de tanta basura, no conoce el "Status Quo" no vive de la moda, ni pregunta a los demás cual es el criterio a seguir, y muchas veces sorprende, así loco como se le cree por la claridad de sus opiniones profeticas.
"Desadaptado" le llaman, quien sabe si los desadaptados no son aquellos que se cubren del sol, que se protegen del frío, que se gastan la tierra, el aire y el agua, para luego morir ahogados en billetes, que tienen que poner muros para poder dormir, y tomar pastas para el sueño que no pueden recuperar, quien sabe si los locos no son ellos, que creen que la felicidad es morir sin vivir...
No hay comentarios:
Publicar un comentario