Dentro del imaginario colectivo está ese
prejuicio del hombre bélico listo para la guerra, niños con armas toman su rol,
la fantasía del asesino musculoso que enfrenta a las masas malignas con sus
escasas balas, no hay una guerra donde el sexismo no llegue, el machismo ordena
al hombre a marchar, y el feminismo se queda callado, imaginando como se goza
ser destrozado por una bala, o como los "machirulos" siguen
tranquilos viendo morir a los demás y esperando la muerte que les hiela la
piel, y les pasa rozando a mordidas de plomo.
Debe ser "divertido" eso de perder una
pierna, un brazo, un ojo, o quedar loco (lo último no me cuesta tanto
imaginarlo) y ser descartado como si fuera un condón viejo, todo se soluciona llamándolos
héroes, ¿cuestionar yo la guerra? es imparable, los intereses de los
poderosos y la política es algo que me tiene sin cuidado, suba quien suba al
poder, seguirá siendo poderoso, y el poderoso toma su papel y solo mueve los
hilos de la humanidad a capricho, alguien tiene que morir, alguien tiene que
perder su razón, las guerras son cosa de toda la historia.
Lo que quiero expresar es que el hombre
(el macho) no es un privilegiado, nadie quiere morir de la manera en que se
sacrifica un guerrero, quien tiene que buscar ideales en su miseria, para ir a
enfrentar a otro, por ideales, por intereses o por mezquindades, la guerra es
un infierno, el único infierno, que se guarda muy adentro de las cabezas para
helar la sangre y quemar los sesos con llamaradas incesantes, que alimenta el
gusano del terror que nunca muere, y el rechinar de dientes que no cesa tan
siquiera de noche, entre pesadillas y sudores fríos.
Cuando una mujer te dice "checa tus
privilegios" responde "ve a la guerra", yo no he ido, y sin
duda, no sobreviviría un día, no llamaría asesino a un hombre que se ve
constreñido a enfrentarse a otro, al final, los privilegiados que son
enterrados en pedazos o mutilados en hospitales, no pueden protestar, no tienen
voz.

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